A pesar de no haber dormido todo lo suficiente, no he tenido más remedio que levantarme, pues el check out del Hotel Yoe Yoe es a las diez de la mañana y antes quiero desayunar.
Me pido una sopa Mohiwa, que es como empiezan el dia las gentes del estado Shan. Tiene un gusto fuerte e intenso y en ella hay pasta de arroz y pedazos de encurtidos que es lo que le da ese gusto tan fuerte. No he podido acabarla pues a estas horas de la mañana no tengo el estómago para estos platos.
El desayuno lo tomo en la terraza que tiene una panorámica espectacular y me doy cuenta de que estoy en un lugar rodeado de una abundante vegetación, que cubre las montañas colindantes hasta donde se pierde la vista. Con toda esa vegetación es normal que las nubes sean frecuentes y también lo sean los chubascos. El día se ha levantado con nubes amenazantes que no sé muy bien en que van a acabar.
Después de dejar el hotel y liquidar la cuenta, vuelvo a la Roca para poderla apreciar en su frágil equilibrio. Se dice que se sostiene gracias a un cabello de Buda. Claro que resulta difícil de creer, pero también resulta difícil de creer como se sostiene en ese frágil equilibrio. Seguramente el peso de la roca puede más que su inclinación, pero sea como fuere, ahí quedan esas imágenes para que cada cual crea lo que quiera y se maraville con este mágico lugar.
Aprovecho la mañana para visitar el resto de Kyaktiyo y para hacer algunas fotos más intentando inmortalizar los momentos que paso allí.
Finalmente ha llovido y me he refugiado bajo la cubierta de rafia de la tienda de un curandero. He aprovechado el momento para contemplar como se desenvuelve la vida en este pueblo y comprar alguna cosilla.
Antes de partir, aprovecho para echar una ultima mirada a la Roca Dorada.
Cuando deja de llover sale el sol y aprovecho para coger el camión que ha de llevarme de nuevo a Kinpun. Dejo ahí una foto de algunos de mis compañeros de viaje, que son una muestra del tipo de peregrinos que han subido hasta aquí y que ya vuelven para su casa.
El trayecto de bajada se hace por una carretera muy estrecha que enlaza una curva tras otra a cual mas cerrada y dificil. Al ir tan apretujados a penas nos movemos y solo al frenar el camion nos balanceamos hacia delante y luego hacia atrás. Cuarenta minutos más tarde estamos en Kinpun, y me dirijo al hotel que guarda mi maleta para recogerla y comer algo antes de salir en autobús para Bago.
El autobús a Bago resulta costar más del doble que el trayecto de Yangon a Kinpun, siendo distancias similares. Es algo que no puedo comprender. Intento negociar un billete más económico pero a penas me descuentan un par de dólares, lo que no varia mucho el precio. La duración del viaje resulta ser más larga de lo esperado, pues saliendo a las 4h30 de la tarde llego a Bago cuando ya es de noche. Al llegar a Bago llueve, el autobús me suelta en medio de la carretera, sin saber exactamente donde me encuentro. Aparece un hombre con una scooter y me ofrece llevarme a un hotel. No tengo mucho donde elegir, así que me subo con él y mi maleta Samsonite en la moto y en pocos minutos llegamos a la ciudad para buscar un hotel. Los dos primeros intentos resultan ser fallidos pues los hoteles están "full", pero al tercer intento consigo alojarme en un hotel familiar que se encuentra a las afueras, y me ofrecen una buena habitación por veinte dólares. Acepto encantado. Después de la ducha consigo una cena decente. "Al parecer" soy el único cliente y han cocinado exclusivamente para mi (?)
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