A las 9h de la mañana sale el ferry hacia Mingun, que se encuentra a unos 11 km. de distancia de Mandalay, siguiendo el curso del río. El embarcadero fluvial de Mandalay registra una destacable actividad comercial. Sirve para transportar tanto mercancías como personas, por una de las vías mas fáciles de transitar.
Algunas familias que se ganan la vida trabajando como porteadores, cargando y descargando barcos, han construido cabañas encima del arenal, donde viven con sus hijos pequeños cerca del lugar que les permite trabajar. Algunos aprovechan el paso de los turistas por allí para sacarse un sueldo extra llevando las maletas a los turistas.
El trayecto en barca dura una hora y tengo ocasión de admirar como vive la gente a orillas del río y como éste tiene un importante papel como medio de vida. Las viviendas donde habitan las gentes de aquí están hechas básicamente de bambú utilizando precisamente éste material que es el que más abunda en esta zona y el que es más económico.
Nada más poner los pies en Mingun me asaltan los vendedores de souvenirs, para intentar venderme algún producto que les permita contribuir a los ingresos familiares. Me atrevo a decir que sus gentes viven casi exclusivamente del turismo, pues el resto de los ingresos son de la pesca y la agricultura.
Una mole de ladrillo sobresale desafiante del lado de la ladera de la montaña. Se trata de la Pagoda de Mingun. Mejor dicho de la base de lo que un día fue el proyecto de la mayor pagoda de Myanmar, pero que un terremoto partió en dos partes y quedó así inacabada. Lo mismo ocurre con los dos chinthé que debían custodiar a la enorme pagoda, y de los que hoy día sólo quedan sus cuartos traseros.
La pagoda Molmi rinde homenaje a un venerable monje con gafas.
De allí me dirijo a visitar la enorme campana de Mingun que cuenta con unos cuatro metros de altura y su boca cinco metros de diámetro. Se dice que pesa 90 toneladas.
El mismo terremoto que destruyó la pagoda también destruyo los soportes de la campana.
Por último visito la pagoda Hsimbyume, también conocida como pagoda Mya Thein Dan, pintada de color blanco, con terrazas onduladas que le dan la vuelta como si se tratara de la espuma de un mar erizado.
Digo adiós a Mingun, y a sus "taxis de bueyes" que me buscan para llevarme a dar un paseo de una manera diferente, a un ritmo también diferente, a la velocidad en que el ojo humano puede apreciar "las cosas" tal como són con muchos de los matices que las definen.
De regreso a Mandalay, me hago llevar por mi taxista hasta la pagoda Mahamuni. Pero antes de entrar visito los talleres de artesanos que trabajan el latón y la piedra, esculpiendo con asombrosa facilidad un buda y otro y muchos más, destinados no sólo a los templos y pagodas, sino también para las capillas de las casas particulares.
La pagoda Mahamuni es la pagoda que acoge mayor numero de devotos de todo Mandalay. Al estar lejos de las demás pagodas importantes de la ciudad, los turistas la pasan por alto y no la visitan tanto como las demás pagodas de Mandalay. Sin embargo uno no puede irse de Mandalay sin visitar esta pagoda magnífica, este lugar de veneración del Buda Mahamuni, en que los fieles cubren su cuerpo de láminas de pan de oro.
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