Llueve en Barcelona. Después de tantos días soleados y un otoño tan seco, por fin llueve en Barcelona y supongo que también en el resto de Catalunya y todavía mejor nieva en el Pirineo. Sin embargo mi único deseo en estos momentos es encontrar buen tiempo en Myanmar.
El avión sale de Barcelona con retraso. Llega a Doha en Qatar también con retraso, pero no supone ningún inconveniente para el viaje. Sale de Doha también con retraso y llega a Yangon con 40 minutos de retraso, pero no importa pues son las 8h00 de la mañana y eso significa que tendre que esperar menos al taxi del Hotel Ocean Pearl Inn que viene a recogerme al aeropuerto.
En el avión coincido con muchos musulmanes birmanos que supongo que vienen de La Mecca . A su llegada a Yangon son recibidos como "hajjis" por sus familiares que se agolpan en las barandillas que separan el interior del aeropuerto.
Al salir al exterior noto enseguida una gran humedad y el aire espeso que cuesta respirar. Sé que a medida que pasen los días me iré acostumbrando, y quizás con el paso de la estación seca en la que entramos el aire se vuelva más fresco y la respiración más soportable.
El Hotel Ocean Pearl Inn es un hotel sencillo pero bien situado en la zona centro de Yangon. Cuenta con habitaciones austeras pero limpias, con baño dentro de la habitación y aire acondicionado. El desayuno está incluido en los 25 dólares americanos que pago cada día.
A penas he dormido en el avión, así que me echo un par de horas en la cama para dormir un poco o al menos descansar.
La pagoda Sule no está lejos del hotel y pienso que su visita puede ser un buen comienzo para entrar en contacto con la ciudad. Está situada en una rotonda y rodeada de tiendas que aprovechan el flujo de los visitantes para vender sus productos fácilmente. Los extranjeros pagamos entrada como en todas las pagodas, templos y monasterios que visitaré.
La pagoda Sule se encuentra en una rotonda muy frecuentada, que da a la calle Anawrattha, en pleno centro de la ciudad de Yangon. Es un punto de referencia importante y fue lugar de encuentro de los protestantes en las manifestaciones de los últimos años. El lugar que hoy ocupa fué la Casa de uno de los mas importantes Nats ( espiritus ), Sularata. Se trata de una de las pagodas más antiguas de la ciudad de Yangon.
Me doy cuenta de la enorme devoción que en el país, y que la vida espiritual de sus gentes se halla completamente entrelazada con las demás actividades que se desarrollan a lo largo del día.
con la firme voluntad de introducirme en el país y de comprender su cultura y sus gentes, participo de sus ofrendas y toco nueve veces la campana como es preceptivo, ya que el numero nueve tiene un importante significado dentro del budismo.
Seré capaz de cambiar algo, en mi perspectiva occidental a lo largo de éste viaje. Me propongo que este viaje a Myanmar sea algo mas que una simple colección de imagenes curiosas y que alcance a lo más íntimo de mi Ser.
Pero si hay una pagoda importante en Myanmar, de las muchas que voy a encontrar a lo largo y ancho de éste viaje, ésta es la pagoda de Shwedagon y coincidiendo con la luna llena de hoy parece ser que se va a producir un festival de luces en esa pagoda, a la que va a acudir mucha gente, venida de toda la ciudad. Un taxi me ayuda a llegar hasta allí al atardecer.
Shwedagon como todas las demás pagodas estan orientadas según los cuatro puntos cardinales. Una escalera cubierta conduce hacia la explanada elevada que ocupa. Si bien la estupa dorada es el centro de todo el conjunto, diversos templos y edificios se encuentran a su alrededor y también reclaman nuestra atención.
A medida que avanza la tarde, más y más personas van llegando. Unas con ofrendas, otras dispuestas a rezar y a venerar a Buda, con diversas muestras de devoción se van agolpando alrededor de la estupa. Bien sentadas o circulando alrededor o en alguno de los templos y templetes que se hallan dispuestos en los flancos de la estupa.
Al anochecer, con las primeras luces, los colores cambian, la multitud ha ocupado e invadido literalmente la pagoda y sus templos. Las muestras de devoción se multiplican y nadie queda al margen de esa marea humana que se mueve alrededor de este lugar sagrado.
Después de mi personal ofrenda en esta noche de luna llena vuelvo al hotel, cuando parece que hay más gente, pues todavía está llegando más y más gente.
Mi primer día en Yangon ha sido de lo más completo y no puedo más que irme a dormir satisfecho de ésta visita a la que es la más importante y bella pagoda de todo Myanmar. A la salida puestos de comida tanto para los que llegan como para los que se van. Y un intenso tráfico de coches que provocan más de un atasco, pero que solucionan con paciencia asiática. Tengo dificultad por encontrar un taxi que me lleve al hotel y también dificultad para negociar un precio aceptable, pero el cansancio y las ganas de meterme en la cama me quitan las ganas de regatear.
Los chinthé de la puerta se me aparecen como dos monstruos que surgen de la oscuridad de la noche.
Aqui os dejo un link para que los que no tengáis suficiente con las fotos que he dejado en el blog, os podáis recrear en ésta página web con vistas aéreas de la Pagoda Shwedagon de Yangon.
www.airpano.com/360Degree-VirtualTour.php?3D=Shwedagon-Pagoda-Myanmar



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