Hace cuatro años, estaba de viaje por
tierras de la Cochinchina (Viet Nam), cuando desde Hanoi, contraté un
pasaje para navegar por la Bahia de Halong durante cuatro dias y tres
noches. De repente, el viaje se vió truncado por la entrada de un
tifón. Las autoridades vietnamitas dieron la orden de retornar todas
las embarcaciones al puerto, para evitar males mayores. Hoy, publica el
periódico EL PAIS, un croquis con el recorrido del tifón Haiyon, que
después de arrasar la isla de Samar en Filipinas, con mas de 10.000
muertes, se retira recorriendo a lo largo de la costa vietnamita
hasta la Bahia de Halong, delante de Hanoi, para adentrarse en China.
A esta latitud parece que ya ha perdido fuerza, y ya no puede dañar a más personas. Me he sentido muy unido a esa desgracia, por haber compartido una misma geografía. Me tranquiliza que en esta ocasión viaje por tierras birmanas, bañadas por el Mar de Bengala, al otro lado de las aguas que bañan las costas vietnamitas.
A esta latitud parece que ya ha perdido fuerza, y ya no puede dañar a más personas. Me he sentido muy unido a esa desgracia, por haber compartido una misma geografía. Me tranquiliza que en esta ocasión viaje por tierras birmanas, bañadas por el Mar de Bengala, al otro lado de las aguas que bañan las costas vietnamitas.

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