He contratado un taxi para ir a Sagaing. Sagaing se encuentra en la ribera del río Ayeyarwady a 20 km. de Mandalay. Mi intención es subir a pie a la Montaña de Sagaing, donde hay varias pagodas y monasterios que vale la pena visitar.Tardo 45 minutos en llegar a Sagaing por carretera. Eso da una idea de la velocidad a la que circulan los coches por Myanmar.
Una larga escalera me da la bienvenida y me invita a subir, caminando por las distintas escalera que se abren a un lado y otro, para acceder a distintos monasterios y pagodas.
Hago una breve parada en la primera pagoda que encuentro en mi camino. Una pequeña pagoda donde uno puede tomar un respiro, para coger fuerzas y seguir subiendo por la interminable escalera hasta la cumbre.
La pagoda Soon U Ponya Shin dispone de un recinto de gran belleza. Alberga una enorme estatua de Buda flanqueada por una rana y un conejo de bronce de considerables dimensiones. Además tiene un mirador espléndido a la montaña y la ciudad de Sagaing.
Las pagodas se suceden unas a otras, y visito las que me encuentro a mi paso aunque desconozco su nombre. Todavía se siguen construyendo más pagodas y a poco que uno alce la vista el paisaje se llena de puntas de stupas que sobresalen del paisaje.
La Pagoda de Umin Thounzéh cuenta con 45 imágenes de Buda alineadas y que me causan una extraña impresión. Esta pagoda es de una indudable belleza, como también es de una indudable belleza la espléndida panorámica que nos ofrece su emplazamiento.
Una pagoda sobresale del bosque, y sin saber muy bien de cual se trata ni de lo que voy a encontrarme en su interior, me dirijo allí sin dudar ni por un momento. Luego me enteraría que se trata de la Pagoda Umen Kuzeh.
Cuatro galerias de imágenes de Buda se encuentran alrededor del eje central. Para pasar de una a otra, hay que pasar por un pasadizo que las conecta entre sí. Una escalera estrecha sube hasta el piso de arriba donde se halla un templo con una preciosa estatua de Buda.
Desde allí se puede salir a una terraza que da la vuelta al templo y desde la que hay unas vistas estupendas a toda la montaña de Sagaing.
Siguiendo las recomendaciones de mi guía, me dirijo hacia Tilawkaguru, un templo excavado en la roca, lleno de murales que datan del siglo XVII. Pero al llegar allí, encuentro la entrada cerrada con un candado, siendo imposible acceder a él. Después de preguntar a un monje, que me envía a un templo cercano, que me vuelve a enviar hasta el museo, no encuentro a nadie que me facilite la entrada. Ante la complicación, la incertidumbre y la falta de tiempo acabo por desistir y vuelvo donde he dejado al taxista, y le pido que me lleve a la Pagoda Hsinmyashin, conocida por los elefantes que decoran el exterior, y en la que precisamente éste animal sustituye a los chinthé que se acostumbran a ver en el resto de pagodas. Es una visita corta pero que no he querido perderme de ninguna manera, aprovechando mi paso por Sagaing.
No hay comentarios:
Publicar un comentario