A las 5h de la mañana me despierta el recepcionista, tal y como le pedí ayer. Recojo las cosas, acabo de hacer la maleta y salgo a la calle donde me espera el taxista de ayer, el mismo que me llevó hasta el embarcadero para ir a Mingun y luego hasta la pagoda de Mahamuni.
En apenas diez minutos estamos en el embarcadero del río, desde donde salen los barcos hacia Bagan. Soy el primer extranjero en llegar. Todavía a oscuras y ya hay gente moviéndose, para tomar algún barco, o bien desayunando o también intentando ganarse unos kyats llevando una maleta o cualquier otro bulto.
A medida que pasan los minutos, aparecen extranjeros como yo. Algunas caras me parecen conocidas. Supongo que en algún lugar hemos coincidido, Myanmar sigue siendo un destino turístico minoritario, y tarde o temprano acabas encontrándote con la misma gente en los sitios más frecuentados. En esos momentos hay un barco atracado y que va a llevar una carga importante de verduras y otros alimentos, junto con unas veinte o treinta personas como si fueran una parte más de la carga. Sale a las 6h30, justo cuando otro barco, con el mismo tipo de casco pero con otra disposición atraca en el muelle. Se trata del barco que me va a llevar a Bagan. Salimos a las 7h00 de la mañana, justo cuando empiezan a salir las primeras luces del día.
El barco gana rápidamente distancia del muelle de Mandalay. El día ha empezado con unos nubarrones grises, que sin ser amenazadores, hacen que el día sea más fresco hasta que el sol no gane altura y caliente un poco más. A mediada que avanza el barco las nubes van desapareciendo y haga un sol que en algún momento me obliga a buscar refugio en la sombra.
Contemplar el paisaje suave y agradable mientras leo algunas páginas del libro que me he traído para leer. El día transcurre lentamente, me he sentado en una silla a proa. Aquí se oye menos ruido de motores y el viento hace más soportable el calor que hace. Con la cámara fotográfica a mi lado intento captar cualquier imagen que me sugiera alguna cosa distinta de lo que estoy acostumbrado a ver. Barcos de pasajeros, de carga, pescadores, etc. ...
Día plácido, soleado,con una suave brisa que hace más soportable el calor. Hablo con una señora de L.A. California, sobre el viaje y sobre el fuerte calor que hace.
El agua de color de chocolate, a veces sucia, otras veces reflejo del fondo arenosos y poco profundo.
La gran dificultad de la navegación en éste río es la poca profundidad que hay en algunos tramos. Visito al capitán en su cabina y le pregunto sobre la navegación en el lugar por el que pasamos, y ,me comenta que su ayudante trata de averiguar hacia donde debe dirigir la nave, atendiendo a unas cañas de bambú que le sirven de guía, para no embarrancar. Lo que obliga a que el barco tenga que navegar haciendo zig zag buscando el mejor trayecto posible. Esto puede alargar el viaje de manera considerable, pero el día es soleado y magnífico y a nadie parece importarle que tardemos una o dos horas más en llegar , sino en disfrutar del dulce descenso por el río.
Al atardecer llegamos a Bagan. Los colores dorados me encandilan a pesar de tenerlos tan presentes.
Un taxi me lleva al hotel, después de pagar las tasas turísticas por entrar y disfrutar de todos los templos y espacios que voy a visitar. A pesar de tener la recomendación de un hotel,, al encontrarse ocupado, me instalo en el hotel de al lado que resulta ser un hotel nuevo, recién acabado, y justo al lado de algunos restaurantes que sirven buena comida.
Nada más desembarcar trato de conseguir un taxi, y compartirlo con algún otro pasajero del barco para que resulte más económico. A poco de arrancar el coche se para en un control, en donde hay que liquidar unas tasas turísticas para tener derecho de visitar todas las pagodas y templos de Bagan. Le pido que me lleve a un hostal que me han recomendado y que parece tener un buen precio. Pero se halla al completo. Pero justo al lado se ha construido un hotel familiar "New Wave Hotel" con unas habitaciones más que aceptables y con un buen precio. Contento y cansado tomo la habitación y sin deshacer la maleta me tomo una buena ducha, y me dispongo a cenar en algún restaurante que no se encuentre demasiado lejos.
Un taxi me lleva al hotel, después de pagar las tasas turísticas por entrar y disfrutar de todos los templos y espacios que voy a visitar. A pesar de tener la recomendación de un hotel,, al encontrarse ocupado, me instalo en el hotel de al lado que resulta ser un hotel nuevo, recién acabado, y justo al lado de algunos restaurantes que sirven buena comida.
Nada más desembarcar trato de conseguir un taxi, y compartirlo con algún otro pasajero del barco para que resulte más económico. A poco de arrancar el coche se para en un control, en donde hay que liquidar unas tasas turísticas para tener derecho de visitar todas las pagodas y templos de Bagan. Le pido que me lleve a un hostal que me han recomendado y que parece tener un buen precio. Pero se halla al completo. Pero justo al lado se ha construido un hotel familiar "New Wave Hotel" con unas habitaciones más que aceptables y con un buen precio. Contento y cansado tomo la habitación y sin deshacer la maleta me tomo una buena ducha, y me dispongo a cenar en algún restaurante que no se encuentre demasiado lejos.
Estoy en Bagan, y me siento muy bien de estar aquí. Y además estoy donde quiero estar.