domingo, 8 de diciembre de 2013

7 Y 8.12.2013 REGRESO A CASA

Uno no sabe muy bien cuando ha llegado a casa. Después de muchos viajes tengo claro que no he vuelto cuando mi aleta y yo llegamos a casa, pues aunque mi cuerpo ha llegado físicamente, mi espíritu no sé muy bien donde anda.
Las largas esperas en los aeropuertos ayudan a "ir llegando", a que la vuelta sea más paulatina, a hacerme la idea de que al dia siguiente de poner los pies en mi casa tengo que poner los pies en la oficina donde trabajo. Pero mi disposición mental, espiritual está lejos de estar preparada para asumir la llegada.


Mi cuerpo ha llegado bastante antes que mi espíritu, y mucho antes que mi alma. Sin embargo las circunstancias ya se encargarán de situarme en el lugar, muy a pesar mío. En que momento podré volver tan lentamente como me pida mi espíritu, para que el rastro no desaparezca repentinamente, y quede algo de lo que he recogido en ese otro mundo del que he vuelto.


Con estas fotos tomadas en la larga espera, que tuve que sufrir en el Aeropuerto de Doha, en Qatar, quiero significar la separación que sufro en el regreso de mi viaje, entre mi cuerpo que obedece al horario del billete de avión, a mi espíritu que lucha contra viento y marea para asimilar todo lo vivido y experienciado y para adaptarse al regreso y mi alma que llora silenciosamente ante la obligación de volver a un mundo que le resulta sencillamente incomprensible. Eso es lo que significan esos tres soles separados y superpuestos en el efecto óptico que ha captado mi cámara fotográfica.

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