La Shwezigon Paya es la zedi más importante de Nyaung U y uno no puede irse de aquí sin hacer una detenida visita. A estas alturas del viaje y después de haber visitado tantas y tantas pagodas, templos y monasterios, parecería que no me tendría que sorprender nada y que podría incluso prescindir de una pagoda, pero no lo voy a hacer pues en un viaje como éste, uno no sabe donde va a encontrar la sorpresa o el misterio. La belleza, y las formas armónicas el conjunto que no puede prescindir de sus partes, pues si lo hiciera aunque fuera de la más pequeña de una de ellas, ya no sería igual, ya no sería lo que es. Y a fuerza de visitar pagodas me voy impregnando de lo que se pretende que sienta visitando esos templos.
Al salir de la Pagoda Swezigon me meto en el mercado para curiosear y echar una mirada a sus productos, gentes y olores. La bicicleta no es un impedimento para circular por los estrechos pasillos que hay entre un puesto y otro.
Después de cambiar algo de dinero, me meto en un restaurant para comer algo. Mientras como miro como la vida de Nyaung U transcurre ante mi. La gente que va y viene. Unos a pie, otros en bicicleta o en moto. Coche o en carro. Gente mayor, jóvenes,hombres y mujeres, todos ellos ataviados con ropas tradicionales. Me tomo una cerveza Myanmar de medio litro bien fría, y me pido un plato de noodles con verduras, hechos al momento. Me dejo arrastrar por el tiempo sin prisa, impasible.
Cuando me levanto de la mesa és para seguir el ruido de algún festival que acompañado por la música tradicional birmana ha convocado a mucha gente que se reúne alrededor de una gran carroza que representa una ave. En lo alto de la carroza unas muchachas muy bellas simulan que reman, otros personajes juegan un papel de espíritus que dan aliento y fuerza al animal. Un numeroso grupo de personas se agolpan para tirar de una larga cuerda situada delante de la carroza y lo hacen con fuerza y decisión. Pero otro grupo también tira de otra cuerda, esta vez de la parte posterior, y así de este modo, unas veces los de delante consiguen que la carroza avance, y otros que la carroza retroceda. Aunque en términos generales la carroza siempre acaba avanzando de una manera u otra.
Todavía emocionado después de participar en ese festival popular, cojo mi bicicleta y me dispongo a salir de Nyaung U en dirección a Bagan para recorrer por última vez algunos templos y pagodas antes de marchar hacia Yangon, en lo que empieza a ser la cuenta atrás en el regreso a Girona.
Encaramado en una stupa me dispongo a ver la puesta de sol sobre Bagan y su amplia y larga planicie llena de pagodas y templos. Ésta vez he escogido una stupa que aunque no es la mas alta ni la más grande está solitaria y puedo contemplar casi en la más grande soledad la puesta de sol y sus colores mágicos que me transportan hacia el pasado, o quizás hacia otro futuro, que sé yo?
Aunque ya he hecho el check out hace horas, el hotel me ha permitido tomar una ducha sin coste alguno, lo que he agradecido mucho, pues en Bagan lo que se coge es mucho polvo, por mucho cuidado que tengas. Recojo mi maleta y una furgoneta me pasa a recoger y me incorporo a un grupo que también como yo viaja en autobús a Yangon.
He podido comer algo antes de subir al autobús, pues me espera una larga noche y no sé muy bien como va a ser.
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